Gracias a Mercagarden, conseguí una lombricompostera comercial, en concreto el modelo worm cafe,
Lo cierto es que son caras. Como las mesas de cultivo, que te salen más caras que un mueble de casa con mejor madera. Así que el adquirir una vermicompostera comercial o decantarse por una casera va a depender de lo que nos podamos permitir.
También es cierto que desde que tengo esta vermicompostera han desaparecido, en gran cantidad, todas esas moscas que llegaban hasta los restos para las lombrices, introduciéndose por las rendijas y aberturas de las cajas de poliexpan, al no encajar perfectamente.
También es cierto que desde que tengo esta vermicompostera han desaparecido, en gran cantidad, todas esas moscas que llegaban hasta los restos para las lombrices, introduciéndose por las rendijas y aberturas de las cajas de poliexpan, al no encajar perfectamente.
Otra ventaja es la manera de recoger los lixiviados. Con la vermicompostera casera "el desagüe" lo hice con un tubo de lacasitos, lo corté por el culo y lo introduje en una de las esquinas de la base de la caja de poliexpan, pegándolo y sellándolo con cola. El tapón del tubo de lacasitos era el tope para que no se derramaran los líquidos y tenía que quitarlo para recoger el lixiviado. Ahora, con la nueva vermicompostera, sólo tengo que girar un grifo y recogerlo.
He tenido dos años las cajas de poliexpan y me han ido bien, produciendo humus y reproduciendo lombrices. Ahora veremos cómo funciona esta worm cafe. Por el momento, las lombrices parecen estar más a gusto, gracias a que las cajas encajan bien y hay oscuridad, necesario para las lombrices. Y el espacio también se ha incrementado un poco, dándome la impresión de que produciré mucho más humus.
Otra cosa que estoy notando es la comodidad de separar a las lombrices del humus sólido ya hecho. Al ser cajones más finos que el poliexpan, la base de la siguiente caja a rellenar queda en contacto con el humus ya hecho de la anterior caja, ya rellenada, y eso es importante para que las lombrices puedan ir pasando a la caja superior, donde iremos aportando los nuevos restos.
Otra cosa que estoy notando es la comodidad de separar a las lombrices del humus sólido ya hecho. Al ser cajones más finos que el poliexpan, la base de la siguiente caja a rellenar queda en contacto con el humus ya hecho de la anterior caja, ya rellenada, y eso es importante para que las lombrices puedan ir pasando a la caja superior, donde iremos aportando los nuevos restos.
Ahora voy a colocar unas cuantas fotos del proceso de montaje de la vermicompostera.
Embalaje de la vermicompostera
Las 4 patas + un ladrillo de fibra de coco para preparar la cama para las lombrices.
Las instrucciones vienen en inglés.
Puestas las 4 patas, ésta es la caja para los lixiviados, a la izquierda se puede ver el desagüe y el cono que sale del centro es la isleta para que puedan sobrevivir las lombrices que caen al lixiviado.
Éste sería el primer cajón, donde colocaremos la cama de fibra de coco, pondremos las lombrices y comenzaremos a aportar restos orgánicos para las lombrices. Al principio, no debemos aportar mucha cantidad si tenemos pocas lombrices o las lombrices se tienen que adaptar. Si echamos muchos restos de golpe, se pudrirán sin que las lombrices puedan devorarlos rápidamente y desprenderán olores desagradables, además de poder ser perjudicial para las lombrices.
El bloque de fibra de coco lo introducimos en un cubo y le añadimos agua para deshacerlo (No hacerlo en el cajón directamente porque el agua se filtraría)
Una vez deshecho el bloque de fibra de coco se coloca sobre el primer cajón y ahí pondremos las lombrices con un poco de restos orgánicos, procurando empezar por una esquina y ya iremos llenando la caja en futuros aportes.
Esta es la caja de la vermicompostera casera. Como yo ya tenía a las lombrices trabajando, lo añadí todo, colocando los trozos de cartón corrugado en la superficie.
Aqui tenéis un buen puñado de las lombrices que tengo. Cuando las introduje en la worm café, habían pocos ejemplares porque había sacado unas cuantas tarrinas, pero una vez que las puse en la nueva lombricompostera, gracias a su alto nivel de reproducción y a los huevos que ya habían en la caja vieja, proliferaron estupendamente en muy poco tiempo y ya estoy llenando el segundo cajón.
La worm café lista para funcionar. Una vez introducidas las lombrices, se colocan los cajones superiores y se coloca la tapadera. En estos momentos la caja superior la tengo vacía y la caja de en medio ya está llenándose. La tapadera tiene unos pequeños agujeros de ventilación, al igual que los laterales. No hay mucho problema porque son pequeños agujeros, pero si lloviese demasiado debemos procurar tapar esos agujeros superiores para no encharcar la lombricompostera. Una opción para evitar que caiga mucha agua e impedir que las moscas entren a los restos es mantener la caja superior con una capa de fibra de coco, que haría de tapadera natural, impidiendo que las moscas entren por arriba y si cae mucha agua la fibra la absorbería y ayudaría a mantener la humedad dentro de la caja.
Aquí no he tenido muchos problemas con el agua de lluvia, tampoco ha llovido mucho este año. Pero si cayese mucha agua, la recogeríamos por el grifo y la volvemos a verter, de nuevo, en la lombricompostera. Esto se hace unas tres veces antes de recoger el lixiviado, así el líquido que recogemos ha pasado tres veces por el humus y sale más rico en nutrientes.
Hecho ya el cambio, la worm café funcionando.
Ventajas:
Estética
Comodidad a la hora de recoger el lixiviado
Menos moscas alrededor de la vermicompostera
Cajones autoencajables y más manejables
Mas oscuridad para las lombrices
Desventajas:
El precio
En una futura entrada pondré qué aportar y qué evitar para alimentar a las lombrices, además de algún truco para cuando lleguen las altas temperaturas.
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