miércoles, 10 de febrero de 2016

Trampas cromáticas en el macetohuerto. Control de plagas.

Ya estamos a punto de comenzar la temporada alta de cultivo. Se acerca la primavera y hay que ir preparando el macetohuerto de cara a futuras apariciones de plagas.

Ya, el año pasado, utilicé trampas cromáticas caseras (gomaeva impregnada en pegamento no secable), pero este año me he decidido a probar trampas compradas, porque se me hacía muy pesado untar las trampas con el pegamento, muy espeso y complicado de manejar (si hay un truco lo desconozco, quizás calentándolo).

Las trampas que he comprado y colocado en el macetohuerto son de 3 colores: amarilla, azul y negra.

Trampa amarilla: sirve para la mosca blanca. Ésta se siente atraída por el amarillo y acaba pegada a la trampa, lo que impide que ponga huevos y se propague la plaga.

Un truco, cuando colocamos las trampas, es agitar las plantas para que salgan revoloteando y acaben pegándose a las trampas.

Trampa azul: sirve para los trips. Estos quedan pegados a las trampas azules y evitamos que se propaguen por las plantas.

Trampa negra: sirve para la tuta absoluta. Es la mosca que ataca a las tomateras, introduciéndose en los tallos, hojas y frutos, dejando estos últimos incomibles. El problema de la tuta es que cuando aparece es muy complicado acabar con ella. Se utiliza el aceite de neem como método ecológico, pero sigue siendo complicado acabar con ella. Otro truco, para la tuta, es colocar distintas variedades de albahaca entre las tomateras y exteriores, para desorientar a la mosca y que no llegue a colonizar las plantas.

Desconocía la existencia de las trampas negras para la tuta y este será el primer año que las pruebe. Ya comentaré resultados.

  
Debo comentar que las trampas amarillas y negras vienen en formato individual, que las hace cómodas y limpias en su manejo, sin embargo, las azules vienen en paquetes, sin protector, y a la hora de manejarlas acabas pringándote de pegamento. Comenté este inconveniente en la tienda y me dijeron que, por el momento, no han encontrado el mismo formato individual para las azules. Las trampas las he conseguido en Mercagarden, mi tienda habitual (www.mercagarden.com).

El tamaño de las trampas es otro aspecto que me ha sorprendido. Pensaba que serían más pequeñas y que debería comprar varias, pero el tamaño de cada lámina es de las medidas entre un din-4 (un folio) y un din-3. Con este tamaño, de una lámina obtengo 4 trampas, y además ya vienen perforadas las 4 esquinas por donde las ataremos. El precio de las amarillas y negras fueron 2€ y las azules me las regalaron para probarlas y no pregunté precio, pero me dieron un paquete con 5 láminas.


¿Sirve utilizar estas trampas?

Totalmente. Es algo que desde el año pasado practico y evito la aparición de plagas. Es un método de control y con ello consigues que los insectos mencionados se extiendan y echen a perder los cultivos. El primer año sufrí plagas de mosca blanca y trips y tuve muchos problemas con los cultivos. El año pasado fue radicalmente opuesto. No hubo apenas plagas y casi que no veía a esos insectos, sobre todo la mosca blanca.

 

Mencionar que utilizar estas trampas no quita que de vez en cuando debamos usar otros productos como jabón potásico o BT (productos ecológicos).

lunes, 8 de febrero de 2016

Oda al tomate ecológico

Cuando hablo con conocidos sobre mi macetohuerto siempre aparece la pregunta o el chiste de la producción. Que si hay que dedicar mucho tiempo para poco fruto, que si cuesta mucho mantenerlo, que no merece la pena... y muchos aspectos negativos más. Yo siempre les respondo lo mismo, que da igual lo que produzca, siempre recoges algo y es suficiente, que las niñas disfrutan recogiendo fresas con olor y sabor a fresas, que de vez en cuando nos comemos unos pepinos que saben a pepinos, que pruebas con frutas que normalmente no encuentras en las fruterías de aquí (physallis por ejemplo) y saben a lo que tienen que saber, que el tiempo que le dedicas no es tiempo perdido, es una terapia que te ayuda a despejarte, a desconectar, a dejar de pensar en los problemas que te acucian, que disfrutas esos momentos de siembra, trasplante y cosecha, que te enseña a ser ordenado, previsor, que aprendes las épocas de cada cultivo y cuando compras algo en la tienda sabes si es época o no de ese producto y de paso les enseñas a tus hijas que la fruta y verdura no nacen en la estantería de un supermercado o sale de la nevera.

Pero a lo que voy con esta entrada es que, cuando cultivas tus propios tomates, comes tomate de verdad, tomate madurado en la planta, tomate con sabor a tomate, con textura de tomate maduro, con olor a tomate y no una porquería que no sabe a nada, porque el agua no sabe a nada, con una textura que te rechinan los dientes cuando lo muerdes. Sí, he comprado unos tomates de pera enormes (ya sabía que no podían estar buenos, pero era lo que había) en carrefour y eran una broma pesada de un tomate. El precio, 0'99€ el kilo. No querría probar esos que venden a 2-3€ el kilo y tienen la misma pinta de ser de cámaras frigoríficas dentro de cámaras frigoríficas.

Un tomate pésimo que me recuerda por qué planto tomates cada verano. Aquí tenéis unas fotos del tomatito en cuestión:


Cuando recoges un tomate de tu mata de tomates, lo pones en la mesa, le hincas el cuchillo y empieza a derramar ese caldo de tomate, tienes que tener cuidado para que no se te desparrame por la mesa, y lo cortas en trozos, le echas un poco de aceite de oliva virgen extra y un poquito de sal y te lo comes, entonces sé por qué me gusta tener un macetohuerto, por qué me gusta tener tomateras en una terraza.

Como último apunte, el aceite de oliva virgen extra se negaba a entrar en contacto con el tomate de la foto.

lunes, 1 de febrero de 2016

Chiles y pimientos en el macetohuerto.

Una de las cosas interesantes de poseer un huerto propio o un macetohuerto (en mi caso) es la libertad de plantar y experimentar con los cultivos que uno desee, siempre y cuando sea viable por el espacio y necesidades que este requiera.

El pasado verano sembré algunas variedades de pimientos-chiles picantes y al final sólo me quedé con dos variedades por falta de espacio. La primera es un chile en forma de bola, cuyas semillas conseguí a través de un familiar. La segunda, un chile naranja, cuyas semillas conseguí mediante intercambio.

Ambas variedades están cultivadas en macetas de apenas 2,5 litros de volumen y es más que suficiente para conseguir unos buenos chiles. Hay que mencionar que son variedades pequeñas.

Es curioso lo elegante y decorativo que queda el chile bola de color rojo.

Ambas variedades han resistido todo este tiempo y la planta del chile naranja está volviendo a florecer. Trataré de hacerlos perennes o, al menos, mantenerlos todo lo que pueda.


Esta temporada voy a sembrar otras variedades de pimientos además de las que ya sembré esta temporada y que no han ido nada mal. 

Uno de los que más contento me ha dejado ha sido el pimiento amarillo de asar. Aunque ha dado buenos pimientos, trataré de aumentar su producción. Otro de los que planté fueron pimientos de padrón. También recogí varios pimientos, pero eran excesivamente picantes. Nos tocaron todos los pimientos picantes.

Las nuevas variedades a sembrar serán: pimiento orange bell (pimiento naranja de asar); pimiento verde italiano de freír; pimiento piquillo de lodosa; y un par de pimientos dulces que he conseguido a última hora y que probaré cómo se da su cultivo (imagen).

Son unos pimientos de unos 4-6cm de longitud, de color naranja el más pequeño y rojo el más grande.

Ya enseñaré nuevas fotos del cultivo de todos los pimientos.